domingo, 2 de diciembre de 2012

Ser o no ser, esa es la cuestión

Ser o no ser, he aquí la cuestión. ¿Que es más elevado para el espíritu, sufrir los golpes y dardos de la insultante fortuna o tomar armas contra el piélago de calamidades y, haciéndoles frente, acabar con ellas? Morir..., dormir; no más ¡Y pensar que con un sueño damos fin al pesar del corazón y al los mil naturales conflictos que constituyen la herencia de la carne! ¡He aquí un término devotamente apetecible! ¡Morir... dormir, tal vez soñar! ¡Si, ahí está el obstáculo! Pues es forzoso que nos detenga el considerar qué sueños pueden sobrevivir en ese sueño de la muerte, cuando nos hayamos liberado del torbellino de la vida.

¡Esta es la reflexión que da tan larga vida al infortunio! Pues ¿Quién soportaría: los ultrajes y desdenes del mundo, los agravios del opresor, las afrentas del soberbio, los tormentos del amor desairado, la tardanza de la ley, las insolencias del poder y los desdenes que el paciente mérito recibe del hombre indigno, Cuando uno mismo podría procurar su reposo con un simple estilete?

¿Quién querría llevar tales cargas, Gemir y sudar bajo el peso de una vida afanosa, Sino fuera por: Temor a algo tras la muerte, la ignorada región de cuyos confines ningún viajero retorna,
Temor que desconcierta nuestra voluntad y nos hace soportar los males que nos afligen antes de lanzarnos a otros que desconocemos? Así la conciencia nos vuelve cobardes a todos y así el primitivo matiz de la resolución desmaya con el pálido tinte del pensamiento, y las empresas de gran aliento o importancia, por esa consideración, tuercen su curso y pierden el nombre de acción.
Pero... ¡la hermosa Ofelia! Graciosa niña, espero que mis defectos no serán olvidados en tus oraciones.

Ya prácticamente terminamos el curso y sin embargo, aun tenía una deuda pendiente con el profesor. Ciertamente, no me había olvidado de su propuesta todavía -todavía-, así que aunque ha costado un tanto que me agregue al blog, ya puedo subir alguna que otra entrada y engordar un poco la nota, dicho sea de paso. 

Y refrescando a algunos la memoria, en la unidad dos, referente a la rama de la metafísica y del ser, se estuvo hablando de un famoso monólogo escrito por Shakespeare [2], y que después de siglos aun pervive en nuestra memoria. No ya por ser un poderoso razonamiento filosófico, que ya lo es, sino porque conforma una base literaria en el mundo del teatro; nunca antes el monólogo había sido tan atractivo. ¿A quién no le gustaría interpretar a Hamlet? De hecho, ¿Quién no ha dicho alguna vez en su vida, en tono poético la famosa cita "Ser o no ser, esa es la cuestión"?

[1]



Pero yendo por partes, para no hacer esto muy pesado, me propongo a desglosar una noche del domingo, una parrafada que hace años que leí. Ni siquiera yo me creí que leyera esto a la decena recién cumplida, pero la verdad es que sí que lo hice.

William Shakespeare, para introducción contextual del monólogo, dramaturgo y poeta inglés del siglo XVI, época donde comienza a consumirse la literatura renacentista. Nació durante el reinado de Isabel y murió durante el de Jacobo I. Durante todo el período anterior, Inglaterra era un débil estado con escasa población, bastante pobre y mal conocida en el exterior. A partir del siglo XVII, sin embargo, pasó al rango de potencia mundial, alcanzando un grado sorprendente de prosperidad material y brillando en varios ámbitos culturales. Se le reconoce por sus obras de teatro, en las que figuran Hamlet, príncipe de Dinamarca, Romeo y Julieta o La Tragedia de Macbeth. Todas ellas se pueden abarcar en un género literario en el que se rebozó y regocijó: Tragedia. Y es que como ya sabemos, o al menos los que hemos leído algo suyo o aquellos que se han limitado a ver sus adaptaciones al cine, que las tragedias se caracterizan porque siempre zanjan en un final triste, usualmente bastante sangriento y malvado. Haciendo un breve inciso personal, tengo que decir que siempre debo aguantarme la risa, ante los comentarios, ya solidificados tratando la cruel actualidad llena de violencia y expliticismo. Lejos hemos dejado la malevolía de tiempos pasados, donde encontramos que novelas como Lancelot son verdaderas joyas de lo macabro y lo perverso.
Pero volviendo a lo que me concierne, si es que esta noche quiero dormir algo, dicho monólogo lo encajamos en  la obra Hamlet, príncipe de Dinamarca. Francamente, no voy a ser yo el que desvele la enrevesada historia de la obra, así que si tenéis intención de leerosla, tomad asiento, un café y empezad. Y si no, buscaros un resumen ahí, aunque no os sabéis lo que os perdéis. Así que lo siento, pero tan solo mencionaré unas pinceladas sobre la trama argumental necesarias para desarrollar la reflexión del texto. 

 En la tragedia de Shakespeare, el rey de Dinamarca ha sido asesinado por su hermano Claudio, que ha usurpado el trono y se ha casado, sin respetar las costumbres, con la viuda del muerto, Gertrudis. El espectro del padre aparece a Hamlet en la muralla del castillo de Elsinore, refiere las circunstancias del delito y pide venganza. Hamlet promete obedecer, pero su naturaleza melancólica le hace irresoluto y le obliga a diferir la acción; mientras tanto se finge loco para evitar la sospecha de que amenace la vida del rey.

William Shakespeare [2]
Respecto al monólogo, entrando profundamente en el tema, no es el único en la obra, sino el tercero de una serie de pensamientos en voz alta que se formula Hamlet. Como punto de conexión entre ellos, encontramos que siempre se formulan en momentos cargados de confusión y problemas. Sin embargo, en este último monólogo, se desnuda al Hamlet más natural; el Hamlet sin tapujos, no el loco ni el vengativo, sino el propio Hamlet, tal y como es. También este monólogo, al ser un tanto más general, encierra a los otros dos tomando para sí mismo importancia y protagonismo en la obra. No obstante, hay otros dos monólogos, es decir, cinco monólogos en total.
A un modo general, y a pesar de estar escrito en carácter antiguo y meramente poético, el monólogo nos deja un  la idea de la duda, la inestabilidad, la incertidumbre de cómo debe vivir, actuar y comportarse frente a los demás Hamlet. 
El problema viene, de una distorsión en su comportamiento. Cuando dice la famosa frase: "Ser o no ser, esa es la cuestión" se refiere a ser o no ser como su tío Claudio, lo que a su vez significa si ser o no ser un pecador. De esta manera, se maneja lo que es el Ser o el Parecer y se juega con la locura y la cordura, confundiendo al lector. Por ejemplo, en la oración: ¿Qué es más noble para el alma sufrir los golpes y las flechas de la injusta fortuna o tomar las armas contra un mar de adversidades y oponiéndose a ella, encontrar el fin?, Hamlet se pregunta qué acción o actuación puede ser más honrada, la de conformarse con el comportamiento inadecuado de su tío o la de vengarse contra todo pronóstico y causa.
En una segunda parte, profundiza y compara la muerte con un sueño, uno de los aspectos que hace seductores el monólogo. En Morir, dormir... nada más; y con un sueño poder decir que acabamos con el sufrimiento del corazón y los mil choques que por naturaleza son herencia de la carne... Es un final piadosamente deseable vemos como la muerte, en este caso también el sueño, sería una forma de acabar con el sufrimiento y es de hecho, una forma deseable. Esta frase denota como su confusión roza el delirio, queriendo Hamlet tan solo dormir o lo que es lo mismo, morir.
Esta idea, se repite una y otra vez, pero desde distintos puntos de vista. Desprecia con amargura la vida, desea liberarse de tal desdicha, etcétera.

En general, este monólogo está cargado todo lo que concierne a la dualidad y la duda del personaje de Hamlet. Está muy cargado de significado, desde el asunto de parecer ser algo que no es, ese loco que finge ser. ¿Finge o realmente termina siendolo?

En mi opinión, este soliquio del príncipe danés, ha marcado un hito en la historia de la literatura. Al igual que Jorge Manrique quiso dar su visión de la muerte, también Shakespeare dejó su grano de arena en este tema tan oscuro como filosófico. Lo dejó en manos de Hamlet, que en mi opinión, no es más que una representación personal de Shakespeare. Es por ello que al ver el Hamlet propio, también descubrimos a Shakespeare y su forma de pensar. Aunque fue un escritor del renacentismo, toca muchos temas propios del bárroco, e incluso algunas estudiosos de la literatura, dudan de enmarcarlo en el Renacimiento. Por esto, por ejemplo, a pesar de la alegría del Renacimiento, Shakespeare escribió muy pesadamente tragedias negras, con tintes pesimistas. Creo que con el monólogo de Hamlet, Shakespeare pudo dormir dejando un trozo de su alma en la literatura.

[1] En el monólogo original, no se dice que Hamlet sujete una calavera, sin embargo, siempre se ha representado así por el hecho de tratar con la muerte. Se dice que era la calavera de su padre. No obstante, en otro monólogo, sí que sostiene una calavera:

Esa calavera tenía lengua y podía en otro tiempo cantar. ¡Cómo la tira contra el suelo ese bribón, como si fuera la quijada con que Caín cometió el primer asesinato! Y la que está manoseando ahora ese bruto acaso sea la cholla de un político, de un intrigante que pretendía engañar al mismo Dios. O tal vez la de un cortesano que sabía decir: ¡Felices días, amable señor! ¿Cómo estáis, mi querido señor? Este podría ser el señor de Tal, que hacía elogios del caballo del señor de Cual, para pedírselo prestado después. ¿No es verdad?

7 comentarios:

  1. Por el momento le doy la evaluación emocional por el impacto que tuve con su escrito. Luego volveré y entonces iré a alguna lógica. Gracia por este comentario de este famoso monólogo. Me parece buena interpretación,
    www.xnelson.com

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  2. Excelente reseña! Felicidades y gracias!

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  3. Bastante bueno el post pero a mi parecer es necesario tocar el tema de la religión el cual es muy importante

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  4. Ser o no ser, la gran pregunta. Además de verlo como la polémica entre la vida y la muerte, la veo como la polémica entre el ser propio. Tener el control de ser propio e individual. No como otros que dejan de ser ellos para complaser a otros y terminan su vida sufriendo, no siendo quien realmente son. Terminan no siendo, ser o no ser, prefiero ser yo, ahunque el mundo se venga en sima, este ratito nos pertenese, demonos la oportunidad de ser . . .

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  5. este texto me anima a leer Hamble con detenimiento , pues confieso haber leido poco de Shakespeare. Agradezco este resumen como motivación para leer la obra

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